Como decido entre disparar en RAW o en JPEG?

Posted: 25th noviembre 2010 by Agusti Pardo in Fotografia digital, La escuela, Teoria

Todas las réflex digitales permiten disparar en dos formatos de archivo diferente como son el raw y el jpeg. En las compactas suele ser posible a partir de la gama media alta.  Pero es necesario usar los dos?

Para empezar debemos saber que significa cada uno, para que sirven y que inconvenientes o ventajas tienen.

El RAW es el equivalente al negativo de película en el entorno digital, entendiéndolo así porque debe ser  “revelado”  para obtener una imagen útil, que en el caso del negativo era la copia en papel y en el del RAW es el archivo que llevaremos al laboratorio para hacer copias. Entre sus ventajas cuenta con disponer de más información por tener mayor número de bits, lo que hace que podamos representar más colores y mejores gradaciones.

El bit es la unidad mínima de información empleada en informática y en cualquier dispositivo digital, pudiendo representar dos valores, en el caso de las imágenes blanco y negro. Para definir el contenido de una imagen partimos del número de bits que hemos captado por lo que si disponemos de 8 bits podremos representar 28 = 256 valores diferentes, si tenemos 16 bits 216= 65356 valores diferentes. Como las cámaras obtienen dichos bits en 3 canales diferentes (RGB, rojo verde y azul), el resultado es que obtenemos el triple de información, o lo que es lo mismo 16,777.216 colores posibles (256 x 256 x 256) en el caso de una imagen a 8 bits y es lo que se llama una imagen con una profundidad de color de 24 bits (8 por cada color). En el caso de una imagen de 16 bits obtenemos 281 Billones de colores posibles (65356x65356x65356) denominada una imagen con una profundidad de color de 48 bits.

Como podréis observar, pasar de 8 a 16 bits supone un aumento enorme de información, lo que supone más posibilidades a la hora de editar una imagen, al trabajar sus niveles, contraste, exposición…etc.  Pero también aumenta el tamaño del archivo obtenido, reduciendo la cantidad de fotos que podemos obtener con la misma tarjeta.

El RAW en sí, es la información en bruto que ha captado el sensor sin ninguna modificación ni compresión, por lo que al abrirlo en el ordenador con el programa adecuado y sin ningún ajuste, puede parecernos que no tiene contraste ni enfoque. Esto no es del todo correcto, ya que esto tiene dos motivos. Si no parece tener foco es porque el sensor está organizado en filas y columnas, por lo que la sensación de enfoque (basada en el contraste en los bordes de los elementos de la imagen) es menor que en las imágenes tomadas en película, y mediante herramientas como la máscara de enfoque de Photoshop debemos aumentar el enfoque  (el contraste que mencionamos).  Si nos parece con poco contraste es debido a tener más información que la representable en un monitor, ya que el contraste es precisamente lo contrario, eliminar información para que haya mayor diferencia entre las partes claras y las oscuras de la imagen.  Cada marca usa su propio formato RAW así que si por ejemplo si usas Canon puedes encontrar archivos con la extensión CR2 y si usas Nikon encontraras archivos NEF. Para poder trabajar con ellos necesitas programas apropiados, si no te los ofrece la propia marca (en el caso de Canon te ofrece gratuitamente el DPP pero en Nikon tienes que pagar por su software) por lo que deberás adquirir uno como Photoshop que incorpora un plugin llamado Camera RAW que te permite modificar la exposición, el contraste, el balance de blancos…cambios que en un jpg no serían posibles sin una gran degradación de la imagen. Existen varias iniciativas para unificar los formatos RAW como es el formato DNG que ya incorporan algunas cámaras de gama alta de formato medio, pero de momento no ha cuajado entre la mayoría de fabricantes para el público general, y cada marca ofrece su propio RAW que incluso varia de un modelo de cámara a otro dentro de la misma cámara, haciendo necesario la actualización del software que dispongamos para revelar nuestros RAW si adquirimos un modelo posterior a la fabricación de dicho software, porque no incorporará las instrucciones necesarias para trabajar con él.

El jpeg en cambio es un archivo ya procesado al salir de la cámara y que puede ser enviado directamente al laboratorio o visualizado en cualquier programa visor gráfico y en cualquier ordenador.  Es un formato estándar de imagen desde hace varios años y trabaja a 8 bits, lo que es la mitad de los 16 bits del RAW. Por ello es un archivo más ligero, y más aún debido a que incorpora una compresión para disminuir aún más su tamaño. El problema de esta compresión es que es destructiva, ya que trabaja identificando zonas de la imagen de un color similar, cuyo tamaño dependerá del grado de compresión indicado,  y los almacena como si fueran un único color, eliminando así parte de la información a guardar y el espacio que esta ocupa. A una compresión pequeña dicha perdida pocas veces es perceptible por el ojo humano, y es útil para la impresión incluso con algún retoque, pero a medida que se aumenta la compresión la calidad se degrada y se hace visible, en la pixelación de la imagen, con manchas de color uniformes.

Ahora que ya hemos visto las características, ventajas y desventajas de ambos formatos podríamos resumir la conclusión en los siguientes puntos

–          Si deseas hacer una copia directamente sin retocarla (o con un retoque mínimo) usa jpg. (Usa la menor compresión posible para obtener la mayor calidad)

–          Si no sabes usar un ordenador o programas de retoque, usa jpg o tendrás un montón de imágenes de alta calidad que no podrás ver.

–          Si quieres obtener el máximo de información que sea capaz de ofrecerte tu cámara, para después procesarla exactamente a tu gusto usa RAW.

–          Si quieres usar RAW asegúrate de disponer de un programa adecuado para procesarlo (Si no lo trae tu cámara en la caja), ya que no se puede abrir por ejemplo con el visor de Windows. Necesitaras programas como Adobe Camera RAW (plugin de Photoshop) o el Capture One (de Phase One)

–          Estate atento a las actualizaciones. Cada cierto tiempo los programas de revelado RAW (como todos los otros) van teniendo actualizaciones, que mejoran su rendimiento y resultados (mejor reducción de ruido, control de exposición…etc) por lo que es recomendable que lo mantengas al día, sobre todo si te compras una cámara nueva ya que es posible que si no, no reconozca sus RAW.

 
 

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